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DESVENTURAS EN EL HOSPITAL - I

Me presento, mi nombre en clave es Eco y pertenezco al Special Force Operative Detachment-Delta, más conocido como la Delta Force. Estamos estacionados en Ft.Bragg, donde pasamos cada uno de los días de nuestras vidas entrenando, entrenando y entrenando...


 Como la gran mayoria de mis compañeros de pelotón, vivimos en unas viviendas cerca del cuartel, con nuestras respectivas parejas, esperando una única llamada que nos llamara al combate, algo muy improbable en el actual escenario socio-político... Seguíamos nuestra vida sin saber que en un punto indeterminado de Oriente Medio se estaba desarrollando una guerra de las peores que puede haber, la guerra de guerrillas, llevada a cabo por Agencias de Inteligencia. En este marco se desarrolla la acción de los días 20 y 21 de Julio. El 15 de Julio todo amanecía como otro anodino día en Ft. Bragg, con mi despertador sonando a las 5:30 AM, empezaba mi rutina mañanera, me levanté lo más sigilosamente que pude para no despertar a mi pareja, cuya pesada respiración era lo único que se escuchaba en la habitación. La luz de las farolas se colaba por las rendijas de las persianas y a tientas me encaminé hacia el baño de la pequeña casa, encendí la desnuda bombilla y me ví reflejado en el espejo, una cara curtida por el sol y por el ejercicio, un torso musculado, recorrido por múltiples cicatrices, recuerdo de mi estancia en varios conflictos. "Momento de afeitarse" pensé al ver la ligera barba de 3 días que poblaba mi mandíbula, 5 minutos y varias pasadas de cuchilla de afeitar después, ya estaba presentable, de peinarse ni hablar, llevaba años sin conocer un peine (todo gracias al rapado del Ejército jeje), una vez vestido con mi uniforme "de faena", las botas negras relucientes y la gorra en la mano dirigí mis somnolientos pasos hacia el barracón cafetería, donde estaban mis 14 compañeros de pelotón tomando su "reglamentaria" ración de cafeína. Al entrar oía la leve música de un grupo de rock sesentero cuyo nombre no recuerdo y el suave tintineo de tazas junto a la conversación monótona de mis compañeros recién levantados, ahí estaban todos, desde Bravo, nuestro pequeño Goliath, a Omega, nuestro santo varón. Secos saludos ante las tazas, ahora que ya estábamos todos juntos podíamos empezar el día de verdad, apuré mi café, sintiendo como poco a poco me despertaba... Nos encaminamos al barracón dedicado a la Delta Force, un bunker de hormigón armado, que acabamos por acondicionar a nuestro gusto, pues pasábamos en él mucho tiempo. Allí como de costumbre nos estaba esperando nuestro Comandante para informarnos, pero había alguien más, dos personas que no conocíamos de nada, semblantes serios, trajes de corte no menos serio eran sus señas de identidad.

-Buenos días, caballeros- El comandante Hewlett era un oficial chapado a la antigua, provenía de una familia exclusivamente de militares, su abuelo había servido como paracaidista de la 101 División Aerotransportada en el día D, donde había muerto consecuencia de una mala toma de contacto con el suelo, su padre había sido Boina Verde en Corea, también muerto en acción y ahora este hombre de 46 años, antiguo Ranger que acabó en la propia Delta Force, dirigía nuestro pelotón con rígida disciplina.

-Buenos días, señor- respondimos al unísono.

-Quiero presentarles a los señores Jhon Doe y Steve Doe- evidentemente, nombres falsos o los padres eran unos desalmados, ese fue mi pensamiento.

-Gracias señor Hewlett- dijeron mecánicamente los dos individuos - buenos días caballeros, tenemos un "encargo" para ustedes, favor Steve, explícalo.

Como por arte de magia se encendió un proyector que mostraba la imágen de un hombre muy maltratado por el tiempo, mientras que el susodicho Steve, explicaba que esa persona era el agente Cebolla (Oh dios mío donde está el Ajo y la Lechuga y hacemos una ensalada de agentes secretos pensé), un líder de la resistencia en ese país dejado de la mano de Dios, que poseía información relevante sobre artefactos nucleares en poder del régimen tiránico de Al-Hammud, un señor islámico de la guerra. Desgraciadamente, Cebolla, fue capturado por el Servicio de Seguridad y lo retienen en lo que aparentemente es un hospital, pero sabían a ciencia cierta que es un depósito de armas, unicamente para evitar un bombardeo, nuestra misión es liberar a Cebolla y traerlo de vuelta a Estados Unidos donde podría revelar toda la información a la CIA. Tendríamos toda la información operativa disponible en 10 minutos, esperaban que actuáramos el 20 de julio.

-¡¡Usted está loco!!- Exclamó nuestro Comandante.

-Sé que parece algo temerario, pero en poco tiempo nuestro agente será puesto ante un Juicio Sumarísimo, el cual dictaminará fusilamiento, traerlo es vital para evitar una catástrofe.-Contestó Joe

-Bueno caballeros, ya han oído, habrá que ponerse las pilas.

-Sí, señor.-Nos levantamos al unísono conscientes de que nos esperaban muchas horas de planificación.

-Tienen 2 horas libres, aprovéchenlas - dijo nuestro Comandante. Automáticamente em encaminé hacia mi casa, amanecía, mi pareja ya estaría despierta, como de costumbre. La gravilla del suelo resonaba bajo mis pesadas botas, estaba ensimismado en mi mundo, volvíamos al combate, a jugarnos el culo en un sitio que nadie conocía y que nunca saldría en las noticias... Como si ella se oliera algo la ví apoyada en el marco de la puerta, ataviada con una bata antes mía, con los brazos cruzados sobre el pecho y esa expresión en la cara, de somnoliencia, estaba preciosa así. Un beso, una caricia en el cuello y entramos en casa, le resumí a grandes rasgos lo que ocurría y le dije que estaría 10 días fuera, que si quería podía irse con su hermana que vivía a un par de horas del cuartel, que sería mejor para nuestro hijo (estaba encinta de 3 meses). El tiempo se consumía con rapidez, nos despedimos y con mi petate al hombro, me encaminé hacia el Barracón Delta, sabía que no volvería en una larga temporada a mi casa, exigencias del protocolo de Operaciones Especiales,la necesidad de seguridad cuyo axioma número 1 es "cuanta menos gento lo sepa, mejor". Al llegar ya estaban casi todos, el centro estaba ocupado por una inmensa mesa, llena de fotografías de satélite e informes de inteligencia, todo lo necesario para planificar una misión de rescate... Poco a poco fuimos creando de la nada la misión de combate, incontables horas sorteando problemas técnicos, refinando la estrategia hasta que al final cobró forma. Inexorablemente se acercaba el momento, amanecía el 17 de Julio, momento en que embarcaríamos hacia nuestro destino, pero antes teníamos una seria de paradas obligatorias, primero empacamos la ropa, trajes de desierto, pasamontañas, chalecos tácticos y demás cosas necesarias para vestirnos en combate. A continuación pasamos por el pañol de armas, donde se nos fue entregada nuestra arma personal, un M4 SOPMOD, modificado por nosotros mismos a nuestras necesidades, junto a una gran cantidad de municiones. También nos dieron las reglamentarias M9 de 9mm, la M9 es la versión militar de la Beretta 92F, pero mi compañero Bravo rechazó la M9, señalando su pesada .45 y diciendo: "Lo siento, pero eso es un arma para señoritas", para rematar la visita del pañol cogimos varias cajas de granadas, de todo tipo: fragmentación, humo, flashbang y termita. Poco a poco el equipo se acumulaba en nuestro barracón listo para ser embarcado en el C-130 Hércules que en pocas horas despegaría hacia Oriente Medio, llegaba el momento de las llamadas de despedida y las cartas por si uno fallecía; llamé a casa de mi cuñada, quería hablar con mi chica antes de irme:

-Hola cariño, espero que estés bien...

-Hola mi amor, sí estoy bien pero te echo mucho de menos, por favor, cuídate...

-Sabes que sí cariño, ya sabes que nos casaremos en cuanto vuelva, y mandaré al carajo todo esto, cuídate, hablaremos cuando vuelva, te quiero - rápidamente colgué, odiaba las despedidas como toda la gente, y más si uno pensaba que sería la última... Uno a uno nos despedíamos de nuestros seres queridos y dejando nuestras cartas de defunción en un montón en la esquina de la mesa central. De repente entró en el barracón un sargento de las Fuerzas Aéreas que secamente nos dijo: "Todos a bordo, el avión no espera", en el exterior se oía el rumor de los motores del Hércules calentando para despegar. Fuimos saliendo del barracón, caminando hacia la parte trasera del avión donde ya estaba embarcado todo nuestro equipo, subimos a la bodega, acomodándonos como medianamente podíamos en esos incómodos asientos entre los montones de equipo, mientras nos sentábamos oíamos al piloto soltando la típica frase:

-Bienvenidos a las Aerolíneas Federales, tienen dos salidas, una situada en la parte derecha del fuselaje y otra gran puerta en la cola, en caso de mareo por favor haganselo saber a nuestras bellas azafatas- por bellas azafatas se referían a los sargentos de bodega del hércules, que no eran precisamente bellos- de acuerdo a la reglamentación aerea, está prohibido fumar en este vuelo y no se distribuirán bebidas hasta dentro de 2 horas, que pasen un buen vuelo.

Tras este intento de romper el hielo, el Hércules remontó el vuelo, rumbo a Oriente Medio.

En un punto desconocido de Oriente Medio

Tras muchas horas de viaje, llegamos por fin a nuestro destino, una antigua base de la Fuerza Aérea de ese país, ahora abandonada y cedida para operaciones de la OTAN. Vimos estacionado un helicóptero BlackHawk del mando de Operaciones Especiales, con sus tripulantes sentados ante una tienda mirándonos como si fuéramos unos bichos raros. Descargamos todo el equipo, mientras amanecía el día 19, el día de la acción. Nos esperaba una ducha fría y una comida caliente, antes de salir a rescatar a ese agente. La conversación se redujo al mínimo, empezaba el trance pre-combate, en que cada hombre se enfrenta a sus demonios en soledad, mientras se preparaba. Lentamente me encaminé hacia los vestuarios, me hice con un BDU (Battle Dress Uniform) de camuflaje desértico, el cual me puse, me volví a calzar las botas y siguiente con el ritual de las Delta, escribí mi grupo sanguíneo en cinta aislante y lo pegué a mis botas. La cartuchera semirígida Safari Land la puse en mi muslo y la sujeté firmemente para evitar que tintineara al moverme, el chaleco táctico hecho de Kevlar cubriendome el torso, me puse los guantes y guardé el pasamontañas en uno de los bolsillos del pantalón. Me puse rumbo a la armería donde me esperaba mi M4 SOPMOD, mi M9 con silenciador, abundantes municiones y granadas. Aparte de todo eso me hice con unas AN/PVS-7 NVG, las gafas de visión nocturna pues la primera parte de la aproximación se haría de noche, para tomar posiciones. Cuando estuvimos todos listos embarcamos en el BlackHawk, que puso rumbo al hospital, conocido como Whisky Target.

-Grajo 1 despegando, rumbo 230, altitud 150. Cambio y corto.

-Grajo 1, le dejo en manos de Charlie 1- Charlie 1 era la primera estación de radar en nuestra trayectoria que nos guiaría hacia nuestro objetivo, sucesivamente llegamos hasta Charlie 4, el cual nos deseó suerte. Oscurecía, el manto de la noche nos envolvía haciéndonos prácticamente invisibles, llegábamos a Whisky Target, un punto a 5 km del hospital, para evitar alertar a los centinelas. Al llegar al punto indicado, arrojamos las gruesas cuerdas, preparadas para hacer "fast-rope", la adrenalina empezaba a ser bombeada por mi corazón a todo mi cuerpo, me agarré a la cuerda y me deslicé hacia la negrura del suelo, en cuanto toqué tierra corrí 7 metros hacia el norte, empuñé el M4 y me puse a cubrir al resto del pelotón, el primero en entrar, el último el salir, el papel del lídel de polotón. En cuanto estuvimos todos en tierra se escuchó por el intercomunicador:

-Kilo 1, aquí Grajo 1, estáis solos. RTB, cambio y corto.

-Grajo 1, aquí Kilo 1, roger. Buen vuelo.

Ahora estábamos solos y abandonados en territorio enemigo, unicamente dependíamos de nosotros mismos y de acuerdo a los planes, el pelotón se dividió en 3 grupos, uno de 3 hombres en punta que se encargaría de las labores de reconocimiento, un equipo de 2 hombres, ambos tiradores de élite, que serían la sección de francotiradores y el resto de hombres, 10, serían el equipo de asalto. Según la distribución a mí me tocaba estar en el elemento de asalto y nos encaminamos hacia el hospital.

HASTA AQUÍ LA PARTE 1.

próximamente subiré la parte 2, en cuanto la termine

28 Mar 2005, 05:03
#1

Cuando el grajo vuelva bajo...

Mañana la leeré.

28 Mar 2005, 11:14
#2

Muy buneas delta , si necesitas apoyo aereo ,mis chicos estan listos y luego dicen ke los chicos del AA son unas makina de matar sin sensibilidad ni cultura.

HOOOAHHH !!!!

28 Mar 2005, 14:51
#3

oleeeeeeeeee!! espero la 2a parte

28 Mar 2005, 20:01
#4

Bueno bueno, tenemos aquí una proliferación de Escritores AAficionados He leido la mitad, me cansa bastante leer mucho rato seguido en el ordenador, a pesar de la tft.. Espero poder terminar de leerla en cuanto tenga un ratillo libre. Eso si, por el momento me h gustado

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